Crónica del Ironman de Zurich 2015, por Javi Morales

previo

El año pasado había sido muy bueno en lo referente a cumplimiento de objetivos. Entre otras cosas, había hecho dos Ironmans, consiguiendo mi objetivo de bajar de 10:30h en el Ironman de Barcelona. Este año iba a ser un reto superar los logros del pasado, teniendo en cuenta que me cogía en medio la escritura de mi tesis doctoral. Y así fue… a partir de abril, cuando empecé a escribirla, el poder cumplir con los entrenos del Ironman se hizo cada vez más difícil, hasta llegar al extremo de verme totalmente fuera de juego en el B de Banyoles de junio. Allí acabé andando más de la mitad del segmento de carrera, entre firmes pensamientos de no ir a Zurich.

Por suerte, ahí estaba mi amigo y entrenador Ivan, que después de la carrera me levantó el ánimo y me recordó lo mucho que me gusta esto. Me quitó los pensamientos negativos de la cabeza, me preparó un plan express para poder acabar Zurich con dignidad y me dio unos cuantos consejos de vital importancia. Todo eso me puso en la meta del Ironman de Zurich este año. Este Ironman se lo debo más que ninguno. En lo que queda os narraré cómo viví la carrera ese día.

La natación (4100 metros)

Salgo junto con otros 9 triatletas para completar los 4100 metros de natación. No he calentado previamente, así que empiezo suave para ir de menos a más. En un principio pienso en hacer toda la natación solo, sin ponerme a pies de nadie y maximizando mi propio esfuerzo. No obstante, decido dejarme de tonterías y, ya que es legal hacerlo, cuando puedo, me pongo a pies siguiendo la estela de alguien. Aunque fuerzo bastante la máquina, me da bastante vidilla y raspo segundos de aquí y allá. Me lo tomo como una natación en la que voy haciendo series, con algún período de descanso cuando pierdo pies. Completo la primera vuelta, saliendo del agua en el islote, donde está la gente animando. El ambiente es brutal. Entro corriendo al agua para completar la segunda vuelta, haciendo caso omiso de los amagos de rampas que me están dando por haber corrido entre vuelta y vuelta. Al final se acaban pasando, lo que es un alivio. Durante la segunda vuelta me encuentro bien, así que sigo forzando la máquina poniéndome a pies siempre que puedo. Finalmente completo la natación en 1h14′.

swim

La bicicleta (180 kms en dos vueltas de 90 kms)

Me subo a la bici con la firme idea de hacer una bici muy conservadora. Me tomo los primeros 30 kms, totalmente llanos, como un calentamiento de piernas. A partir del km 30 el recorrido empieza a subir y bajar intermitentemente. Cuando llevo ya 50 kms pienso que tampoco es tan duro como pensaba. Tonto de mí, que no sabía que a partir del km 53 empezaba la fiesta. En aquel punto llega el primer puerto, que supero con relativa facilidad. Luego la carretera baja, y pienso que ya no debe quedar mucho más desnivel. Otra vez fui un iluso. Llegados al pueblo de Egg, la carretera empieza a subir paulatinamente, paralelamente a las vías del tren. Se me hace un tramo largo y duro, pero también lo supero con ánimo. Después llega la bajada y otro tramo llano, ya en dirección a Zurich. Completo la primera vuelta y hago un examen de daños: estoy bien de piernas, de energía y de ánimo. Bien!

bike

Empiezo la segunda vuelta con ánimo, pero siendo más conservador en el tramo llano. Llego otra vez al primer puerto, que esta vez se me atraganta bastante. A estas horas ya hace bastante calor y se ha levantado viento, cosa que lo dificulta todo. Superado ya el primer puerto, bajo otra vez y llego al tramo de las vías. Aquí ya la cosa se pone seria. Calor, mucha calor, y viento frontal, lateral… de todo. Llevo ya 150 kilómetros y empiezo a notar que voy muy tostado. El tramo de subida se me hace interminable. Ya no sé como ponerme, si sentarme, si ponerme de pie… lo que quiero es que la subida acabe ya. Evado la mente y sigo pedaleando con determinación hasta que supero el tramo de subida y alcanzo por fin el tramo llano que vuelve a Zurich. 160 kilómetros. Voy muy tostado, pero ya conozco la sensación así que no me asusto. 170 kms. Vamos, quedan 10 y solo quedará una maratón. Finalmente llego a boxes en 5h55′, tiempo del que me siento bien contento dada la preparación que llevaba.

La maratón (42,125 kms)

Dejo la bici y me voy a la carpa para cambiarme, acompañado de un globo monumental. Llevo encima una tostada de las grandes… y la pregunta que me viene a la mente es la de siempre:

¿se supone que ahora debo hacer una maratón?

Se supone que sí, y se hará. Como todas las anteriores veces. Salgo de boxes y poco a poco empiezo a coger ritmo. Voy corriendo a 5min/km durante los primeros kilómetros, pero mi ritmo va bajando a medida que las energías fallan y la fatiga aumenta. Decido correr de avituallamiento en avituallamiento, tomándome estos como premios en los que puedo andar un poco. Así lo hago, y llego al km 8 con una media de 5’15”/km. Justo ahí me viene el primer apretón y entro al wc, donde pierdo mucho tiempo entre quitarme y ponerme el traje aero estando mojado. Finalmente completo la primera vuelta en 60 minutos, por lo que sé que va a ser un día largo.

En cada vuelta me encuentro a nuestras supporters, las mujeres, novias y amigas de nuestros compañeros de equipo, dejándose la voz animando. Me dan una alegría cada vez que las veo, y no puedo evitar responderles con una sonrisa. Durante la segunda vuelta sigo teniendo los mismos problemas intestinales, lo que me hace perder otros 7 minutos. Físicamente me encuentro ya destrozado, y cada vez que pienso que me quedan 20 y pico kilómetros me animo a mí mismo intentando recordarme que todas las veces me pareció duro y todas las veces lo acabé. Completo la segunda vuelta después de haber visitado el wc 3 veces. Enseguida veo que la maratón se me va de las manos y superaré las 4 horas con creces.

run

Durante la tercera vuelta alcanzo a Loco Juan, del Hospi, que va bastante tocado del pie. Le animo y le paso a mi ritmo, pero me vuelve a pasar en una de las veces que vuelvo al wc. La siguiente vez que le alcanzo, ya viéndole andar, me quedo con él y trotamos/andamos juntos hasta el final. Juan lo pasa verdaderamente mal por el pie, que le está destrozando de dolor. Hago lo que puedo para animarle, y el tío sigue adelante, corriendo con un dolor insoportable. Completamos la tercera vuelta y ahora ya es todo cuesta abajo. Kilómetro tras kilómetro avanzamos hacia la meta. A falta de 3 kilómetros no puedo más que felicitar a Juan por los huevos tan grandes que está demostrando tener. Un kilómetro para meta. Ya vemos el giro a la izquierda para entrar en la zona de llegada.

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Llegamos por fin, donde entramos juntos cogidos de la mano, habiendo compartido unos kilómetros en los que nos ayudamos mútuamente a acabar. Paso el arco de meta en 11h50′, feliz por haber completado mi 5º Ironman cuando ya pensaba que este año estaba todo perdido. Entro en la zona de relax, donde están Paco, David, Ivan, Alberto… nos fundimos en abrazos de alegría por haber disfrutado un año más de nuestra compañía y haberlo coronado con algo tan especial como este Ironman. Uno tras otro van llegando el resto de rayos a meta, donde los recibimos entre aplausos y vítores. El momento más emotivo para mí fue la llegada de Alberto Campos, que entró a meta llorando, y con quien nos fundimos en un abrazo colectivo.

Un Ironman muy emotivo y para recordar siempre. Repetimos en Austria 2016!!!

 

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